Archivo para Abril 2009
Carlos Fernández Liria irá en la lista de Izquierda Anticapitalista para las elecciones europeas
Eso acabo de leer en la web confederal de la organización.
Este fichaje tengo que reconocer que me ha pillado con el pie cambiado, pero me ha gustado mucho. Carlos es una persona con una integridad y una claridad que me parece admirable.
¡Gran noticia!
Javier Ortiz; columnista, periodista y superhéroe.
OBITUARIO
Javier Ortiz, columnista
Falleció ayer de parada cardio-respiratoria el escritor y periodista Javier Ortiz. Es algo que él mismo, autor de estas líneas, sabía muy bien que sucedería, y que por eso pudo pronosticar, porque no hay nada más inevitable que morir de parada cardio-respiratoria. Si sigues respirando y el corazón te late, no te dan por muerto.
Así que en ésas estamos (bueno, él ya no).
Javier Ortiz fue el sexto hijo de una maestra de Irún, María Estévez Sáez, y de un gestor administrativo madrileño, José María Ortiz Crouselles. Sus abuelos fueron, respectivamente, un señor de Granada con aspecto de policía –lo que tal vez se justifique considerando el hecho de que era policía–, una señora muy agradable y culta con allure y apellido del Rosellón, un honrado y discreto carabinero orensano con habilidades de pendolista y una viuda de Haro casada en segundas nupcias con el recién mencionado, Javier Estévez Cartelle, del que se derivó el nombre de pila de nuestro recién difunto. Si algún interés tienen todos estos antecedentes, cosa que dista de estar clara, es el de demostrar que, en contra de lo que suele pretenderse, el cruce de razas no mejora el producto. (Obsérvese qué gran variedad de procedencias se puso en juego para acabar fabricando a un vasco calvo y bajito.)
La infancia de Javier Ortiz transcurrió en San Sebastián, ciudad que le venía muy a mano, porque nació allí. Se dedicó básicamente a mirar lo que había por sus cercanías, en particular el pecho de las señoras –ahora que ya está muerto podemos descubrir ese inocente secreto suyo–, y a estudiar cosas tan peregrinas como las ciudades costeras del Perú, de las que no logró olvidarse hasta su postrer respiro. Los jesuitas trataron de encauzarlo por el buen camino, pero él descubrió muy pronto que era comunista. Eso malogró del todo su carrera religiosa, ya de por sí poco prometedora, sobre todo desde que notó con desagrado el interés que algunos sacerdotes ponían en sus partes pudendas.
Su primer trabajo como escribidor, aparecido en una página del periódico del colegio, fue, curiosamente, una necrológica, con lo que cabría decir que su carrera como periodista ha resultado capicúa, singular circunstancia de la que muy pocos podrían presumir, aún en el improbable caso de que lo pretendieran.
A los 15 años, hastiado de las injusticias humanas –algunas de las cuales seguían teniendo como referencia obsesiva los pechos femeninos–, decidió hacerse marxista-leninista. Los años siguientes tuvo que emplearlos en averiguar qué era eso que acababa de hacerse, a lo que contribuyeron decisivamente algunos esforzados miembros de la Policía política franquista.
A partir de lo cual, se dedicó con gran entusiasmo a cultivar el noble género del panfleto. Sin parar. A diario. Año tras año. Fue cambiando de punto de residencia, no siempre por voluntad propia –ahí merecen especial mención sus estancias carcelarias y su exilio, primero en Burdeos, luego en París–, pero jamás varió su inquebrantable afán de agitador político, que él pretendía haber adquirido, por absurdo que parezca –y sea, de hecho–, en la lectura de Los documentos póstumos del Club Pickwick, de don Carlos Dickens, y de las Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Padarox, de don Pío Baroja.
Burdeos, París, Barcelona, Madrid, Bilbao, Aigües, Santander… Recorrió incontables sitios y holló innúmeros parajes sin parar de escribir, erre que erre. Zutik!, Servir al Pueblo, Saida, Liberación –y Mar, y Mediterranean Magazine– y El Mundo, y una docena de libros, y varias radios, y algunas televisiones… Por escribir, incluso escribió para otros y otras, ejerciendo de negro en momentos de particular penuria. También lo hizo a veces por amistad.
Movido por la lectura del Selecciones de Reader’s Digest y otras publicaciones estadounidenses tan aficionadas a ese género de operaciones, un día decidió calcular cuántos kilómetros cubrirían sus escritos, en el caso de colocarlos todos en una sola larguísima línea de cuerpo 12. El resultado de la estimación fue concluyente: ocuparían la tira.
En materia de amores (de la que sería injusto decir que careciera de alguna experiencia), también fue capicúa. Decía que las mejores mujeres, las más cariñosas y las más nobles con las que compartió sus días (sin desdeñar dogmáticamente a ninguna otra), le resultaron la primera y la última. Aunque la favorita le apareciera por medio: su hija Ane.
Y todo para acabar con algo tan vulgar como la muerte. Por parada cardio-respiratoria, como queda dicho. En fin, otro puesto de trabajo disponible. Algo es algo.
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Javier Ortiz, escritor y columnista, nació en Donostia-San Sebastián el 24 de enero de 1948 y murió ayer en Aigües (Alicante), tras dejar escrito el presente obituario.
Después de leer la noticia no se que coño escribir, se me han saltado un par de lágrimas al leerla y solo puedo seleccionar y deseleccionar una y otra vez las líneas de su obituario con el puntero del ratón.
Me gustaría dedicarle un homenaje a semejante bestia de escupir verdades de alguna forma, pero viendo la capacidad que el tenía para decir mucho en poco creo que quedaría a la altura del betún, así que no encuentro mejor forma que esta, publicar su obituario y intentar conseguir un mundo mejor, meta que fue para el su vida.
Total, sí existe algo después de la muerte seguro que el ya esta escribiendo sobre ello y cuando lleguemos allí volverá a deslumbrarnos con su destructiva, exclusiva y agradable lógica. Después de leerlo tanto tiempo creo que se lo habrá tomado con humor, total, es parte de la vida.
Todos estamos un poco más huerfanos hoy. Espero que sus textos nos queden por mucho tiempo. Su ejemplo quedará por siempre. Nos vemos en Jamaica, hermano…
Vídeo de la reconversión del hall en un espacio público
Si no nos dan un espacio público lo creamos nosotros
Eso es lo que pensamos un grupo de estudiantes de la Coordinadora Sindical Estudiantil de Granada ayer, hartos de que la dirección de la facultad ignorase nuestras peticiones y la necesidad que los estudiantes tenemos de un lugar de encuentro en nuestra facultad, así que sacamos cara y entramos en el decanato y reutilizamos los hermosos sofás de dicho lugar.
Y que mejor que el soso hall de nuestra facultad.

Ahora la cosa está algo más animada.
Subiré más fotos cuando sea una hora más concurrida para que vean el verdadero efecto de esta remodelación. (Por cierto, lo hicimos todo por sorpresa y sin permiso de la dirección de la facultad)
Razones anticapitalistas….
Un manifestante muere en las protestas contra el G-20
Han “encontrado muerto a un hombre” en las protestas contra el G-20 tras un enfrentamiento con la policía, ya que estos impedían el avance de la manifestación. Claro, dicen que ha muerto por “causas naturales” todos sabemos lo fácil que es morir por causas naturales cuando la policía carga contra tí. Quizás ahora recibir un golpe de porra en la sien o saber que, se considere a partir de ahora una causa natural de muerte, o lo mismo es que ya nos consideran lo suficientemente idiotas como para tragar con eso.
Qué poca vergüenza!ç
Por cierto, ¿donde estan los comentarios de la noticia?








