El viejo "Derecho a réplica" (CERRADO por mudanza)

Un blog sobre sociedad, actualidad y política. Análisis, discusión, y mala leche.

El “mercado” no existe.

Dictadores

Lo hemos cosificado, personalizado y le hemos dado forma. “El mercado” ahora es un ente que se impone a la voluntad de los gobiernos, ¿ahora?, siempre lo ha hecho. “El mercado” es la nueva religión, es la palabra del dios “Ibex 35″ sobre la tierra de la economía productiva real y necesaria en nuestro país.  Pero…. “el mercado” no existe.

Pausa para risas, insultos y pataleos.

“El mercado” no existe. Existen, a lo sumo, los mercados y muy en plural. Lo que realmente existen son los mercaderes, desde el más alto y despreciable de los especuladores financieros, pasando por los grandes empresarios, hasta el tendero de mi barrio; ese pequeño comerciante cuyo hijo se va de cervezas conmigo. Eso es lo que existe y ni de lejos tienen los mismos intereses. Cada vez que se abre una gran superficie de comercio cierran decenas de tiendas en los pueblos o barrios periféricos (o cientos de ellas si el comercio está débil en ese momento). Por poner un ejemplo está el caso de la influencia del Carrefour de Úbeda y otras grandes superficies sobre el resto de municipios de la comarca de La Loma y las Villas en Jaén -y no solo en esa zona-. Se han pasado la vida diciendo que no nos vayamos “por los cerros de Úbeda” y resulta que no nos queda otra ya que casi no se puede comprar calzado en algunos pueblos como Las navas de San Juan, y en Torreperogil o Sabiote cuesta la vida vender cualquier cosa más allá de comida, por no hablar de ordenadores, coches, o algo más sofisticado, cosa que lleva años sin verse funcionar con normalidad. Tendría que estudiarse para conocer datos concretos, pero ya os adelanto que con un centro comercial de esas características se han perdido en esta zona más tiendas que con tres crisis como esta juntas. Es decir se pasa de digamos unas 200 tiendas con sus respectivos 200 propietarios, los cuales pueden tener un buen nivel y una buena calidad de vida, a 100 trabajadores jóvenes y sin formación explotados con salarios y horarios de precariedad. El resultado es obvio, se rebaja la calidad de vida de la zona a favor de una multinacional que en este caso tiene un único dueño. No entraremos en contar los daños indirectos de estas prácticas -daño a proveedores y al usuario al dar un paso más hacia el monopolio-.

Espero que el ejemplo sirva para para visualizar una realidad probada: dentro del comercio y la producción los intereses no son los mismos. Por eso cuando nos hablan de “los mercados” y se atreven a hablar por ellos como si tuviesen una única voz y unos únicos intereses alguien nos está intentando engañar. Les hemos seguido el bulo a los estafadores que nos venden las políticas “que necesitan los mercados” incluso para criticar sus prácticas diciendo que hay una “dictadura de los mercados“. Se equivocan: hay una dictadura de algunos mercaderes. ¿De qué mercaderes? De los grandes empresarios que no crean trabajo sino grandes negocios que copan toda la oferta y la demanda en una o varias zonas obligando a gente que vivía de su trabajo a trabajar para -casi- sobrevivir; una dictadura de los grandes financieros que se dedican a jugar a la ruleta con la economía de países enteros. ¡Esos son los interesados de las políticas publicas que se están haciendo y se van a hacer! Mientras que la “otra cara de los mercados”, los de la pequeña empresa y las economías populares, que son los que crean más puestos de trabajo y un mejor reparto de la riqueza se pudren en la miseria.

Esta es la dictadura de los capitalistas.

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Escrito por Reven

22 noviembre 2010 a 12:05 pm

Escrito en Columna, economía

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3 comentarios

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  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Dictadores Lo hemos cosificado, personalizado y le hemos dado forma. “El mercado” ahora es un ente que se impone a la voluntad de los gobiernos, ¿ahora?, siempre lo ha hecho. “El mercado” es la nueva religión, es la……

    Bitacoras.com

    22 noviembre 2010 a 1:44 pm

  2. Interesante y útil análisis, Reven.

    El “Mercado” somos todos. Decir “El Mercado” por T.V., radio o prensa, sin más y con la mala baba que lo dicen, es engañar y manipular.

    Deberían decir, como bien señalas, “las grandes fortunas que actúan en los mercados”. Los monopolistas y oligopolistas. Los súper ricos o, en el argot financiero bursátil, “las manos fuertes”. Tiburones, peces grandes… se les llama de muchos modos.

    Mi admirado prof. Vicenç Navarro escribía unos artículos hace unos meses en los que denunciaba: ¡no son los mercados; es la banca privada! La banca privada y las multinacionales o, mejor dicho, transnacionales [1], [2]. Como bien señalas tú, debería decirse “algunos mercaderes”, que devorarán —la avaricia rompe el saco— tanto a los ciudadanos/ trabajadores/ consumidores (nuestros derechos) como a los otros mercaderes más pequeños (su economía) en cuanto puedan.

    Karl Marx, el filósofo y economista genial que luego fue tan tergiversado por todos y sacralizado por algunos, se adelantó, en colaboración con otros, muchas décadas a todo esto y realizó la simplificación quizá excesiva de proletarios vs. burgueses. Hizo, sin embargo, una separación tímida de lo de “burgueses” que ya incluía el embrión de lo que hoy podemos analizar como tú haces en este escrito. Pero los dogmatismos que los regímenes que se dijeron seguidores suyos instauraron provocaron que no se pudiera razonar debidamente sobre eso de burgueses variados con variados intereses.

    En Escandinavia, tras la Segunda Guerra Mundial, con su Socialdemocracia o Socialismo democrático, se entendió bien esto y fue plasmado en toda su teoría y práctica del Estado Social y del Bienestar. Con la Escuela económica conocida como Modelo sueco, políticos como Olof Palme pusieron sobre la mesa una alianza político-económica entre las clases populares o trabajadoras y las clases medias —esos pequeños burgueses, en terminología marxista, que no pertenecen a los súper ricos aunque tengan ingresos, autonomía y seguridad económicos superiores a los trabajadores operativos corrientes—.

    Se tejió esa alianza, consistente en una red potente de Servicios Públicos universales (no asistenciales), de calidad, gratuitos prácticamente en todos los casos y al 100% y financiada públicamente mediante una Política Fiscal redistributiva exigente y progresiva (no regresiva) que permitían la libertad del ciudadano dentro de una cierta igualdad económica que otorgaba seguridad y dignidad económicas necesarias y suficientes a toda la población.

    Volviendo a los mercaderes pequeños y medianos vs. a las mega empresas propiedad de cuatro súper ricos. Hay dos cosas que en la gran empresa pueden —si se quiere— hacerse mejor que en las micro empresas, en las pequeñas y medianas: el I+D y la gestión de RR.HH. orientada hacia la Calidad. De acuerdo. Hay que reconocérselo. Y, si se puede, aprender de ello y actuar en consecuencia para extenderlo tanto como se pueda.

    Pero no podemos todos, la sociedad, pagar el enorme precio por ello que se nos pide: que las empresas transnacionales o multinacionales adquieran el poder del monopolista en un mercado, controlando precios, cantidades, condiciones laborales…;
    ni que adquieran poder político, del que tenemos como ejemplos dolorosos y sangrantes, sin rebuscar mucho, a Halliburton —relacionada con el luego político de la Administración Bush, Dick Cheney; consiguió contratas para la reconstrucción del Irak destruido tras la guerra de 2.003—,
    o Gilead Sciences —relacionada con el también luego político de la misma Administración yanqui, Donald Rumsfeld; consiguió contratas para vender el Tamiflu como un remedio para la llamada gripe aviar y más tarde para la llamada gripe porcina, gripe nueva o gripe A; además resulto beneficiada “casualmente” de que la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) cambiase sus protocolos de actuación y consiguiese forzar el mismo cambio en los gobiernos de la mayoría de Estados así como de las campañas de propaganda y terror mediático coadyuvantes—,
    o a bancos como B.S.C.H. y B.B.V.A. —que están consiguiendo, a través de un Banco de España, al que han transformado no en su regulador sino en su portavoz, cambiar la Política Económica del Estado español—.

    A estos monopolistas, si uno toma las teorías económicas de los propios impulsores clásicos del Capitalismo, los revolucionarios burgueses liberales (progresistas en su momento) que se enfrentaron a la Monarquía, la Nobleza y el Clero medievales y consiguieron derrocar el Feudalismo, puede llegar a decirles que no son capitalistas. Son anticapitalistas. No por ser Socialistas, claro, sino todo lo contrario.

    Son Feudalistas, les echo en cara muchas veces. El monopolio es un vicio, un error —como el oligopolio y otros— que hace que la Economía de Mercado no cumpla con sus funciones esperadas (equidad y eficiencia). Nos llevan las prácticas de los monopolistas a un estadio de dominación de los muchos (gente normal) por parte de los pocos (súper ricos) similar al que había en el Medievo feudal. Oligarquía: el poder ejercido por unos pocos. Eso que la Humanidad intenta combatir y solucionar desde sus orígenes.

    Según la Escuela económica Clásica, el Mercado es eficiente (teoría de la mano invisible de Adam Smith) si existe un escenario teórico denominado “competencia perfecta”. Entre otros exigentes requisitos [1], [2] —que no se cumplen nunca—, dicho escenario requiere gran número de oferentes y de demandantes, con una cuota de mercado similar todos ellos, de manera que ninguno puede influir a voluntad en las condiciones de mercado (precio, cantidad).

    En un Monopolio, ya sea de Demanda o de Oferta, el monopolista puede influir y decidir las variables de su mercado. Se carga pues el funcionamiento deseado de la Economía de Mercado.

    Según la Escuela económica Keynesiana, que va aún más allá, el Monopolio es uno de los llamados Fallos de mercado y debe ser corregido mediante intervención estatal: leyes antimonopolio o de defensa de la competencia (caso general); obligación de trocear empresas —como se planteó con Microsoft en U.S.A. [1], [2], [3]—; fijación de precios mínimos y máximos (p.ej. en los medicamentos en España); nacionalización de un sector —como p.ej. se hacía hasta hace poco con los llamados “monopolios naturales”, como gas, agua y electricidad—; etc.

    Al final, vamos a aquella frase de nuestro Dº Santi Benítez cuando escribía (respecto a otro asunto) “Miedo a la libertad… de los demás, claro”. Los súper ricos se hacen llamar a sí mismos “empresarios” o “capitalistas” en nuestra época. Se les puede criticar mucho desde posiciones de izquierdas, socialistas, etc.

    Pero ¡es que también se les puede criticar desde los propios postulados capitalistas y liberales! Por eso se les llama neoliberales (o neoclásicos, neoconservadores) y anarcocapitalistas. Porque de liberales y capitalistas clásicos tienen lo que yo de pingüino. Dime de qué presumes…

    Van buscando contratas públicas en monopolio sin competidores, con público cautivo y con beneficio asegurado contractualmente: lo contrario que hace un empresario.

    Van buscando aniquilar a la competencia empresarial en lugar de competir con ella p.ej. innovando en gestión, tecnologías y Marketing o Dirección comercial, que es lo contrario al mecanismo teórico de funcionamiento básico del Capitalismo: competencia, innovación, la llamada “destrucción creativa”, etc. Estos listillos piratas lo que quieren es la destrucción (del competidor)… a secas. Barrer a la competencia e impedir que surjan nuevos oferentes que les obliguen a gestionar bien la empresa, los RR.HH., innovar, bajar precios y costes, tener un margen de beneficio ajustado, etc.

    Estamos viendo un ataque a la propia esencia liberal capitalista por parte de los súper ricos monopolistas. Se están atacando, entre otros, la igualdad jurídica (un principio liberal clásico) y también la propiedad privada (principio capitalista básico). No es decir poco.

    Para no extenderme más, razonaremos brevemente sobre lo segundo. Se está negando el derecho básico según el Capitalismo a la propiedad privada a p.ej. todos aquellos accionistas de Bank of America que vieron cómo se colocaba —los accionistas de referencia; las “manos fuertes” dentro del accionariado— al frente de la compañía a unos administradores con contratos súper millonarios que p.ej. no podían ser despedidos, que se fijaban su propia retribución y que, cuando arruinaron la compañía y a sus accionistas, recibieron como premio indemnizaciones millonarias que ellos mismos habían estipulado.

    Como criticaba en su día con amargo humor el abogado de los derechos civiles y del consumidor, mi admirado Ralph Nader, es como si esos súper ejecutivos y súper ricos dentro del accionariado les dijesen a los legítimos propietarios de su compañía, muchos ciudadanos normales, pequeños ahorradores e inversores, consumidores y trabajadores: ¿y vd. quién se cree que es para decirme cuánto tengo que cobrar yo? Al fin y al cabo vd. sólo es mi jefe y el dueño de la compañía.

    Si desde los propios postulados capitalistas y liberales (no neoliberales), se puede criticar fuertemente, como acabo de hacer, lo que se está haciendo y lo que estamos viendo —como que organizaciones no democráticas ni representativas (F.M.I., G-20, O.C.D.E., FEDEA, FUNCAS, B.C.E., Banco de España, B.B.V.A., B.S.C.H., Disney, Warner, S.G.A.E., Microsoft, Nestlé, ENDESA…) hayan comenzado a mandar más que las Democracias y sin disimulos— no digamos ya cuánto se podrá criticar todo este asunto desde postulados socialistas, de izquierdas, ecologistas, anarcocomunistas, etc.

    La avaricia rompe el saco. Y estos súper ricos monopolistas, tiburones neoliberales, me recuerdan, como decía, a una especie de neofeudalistas que nos llevan a todos al abismo, entendido éste como la caída de las Democracias de Derecho Sociales de las que disfrutamos en Occidente más o menos desde la Segunda Guerra Mundial.

    Visto el ladrillo que me ha quedado, posiblemente transforme esto en un escrito propio de “Ciudadano público”.

    Un saludo,
    Miguel Ángel

    ElSrM.

    23 noviembre 2010 a 9:24 am

  3. Ahora dentro de un rato lo leeré porque casi me has escrito un artículo jajajaja. Me haces trabajar, ¿eh? jaja

    Reven

    23 noviembre 2010 a 11:09 am


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