Semejanzas entre Simón Bolívar y Gaddafi
Hugo Chávez ha dicho “Lo que es Bolívar para nosotros es Gaddafi para el pueblo libio“ en un acto repugnante de realpolitik que deja en mal lugar a la revolución y a este hombre. Sobre mi opinión política acerca de estas palabras esperaré al final del post, pero antes me gustaría hablar de Simón Bolívar.
Simón Bolívar es un personaje legendario de la historia venezolana. Pero como todas las leyendas hay cosas que son ciertas y cosas que no lo son. Nadie negará nunca la importancia de su figura, de alcance histórico, pero quizás no tuvo una influencia tan positiva como se habla en los discursos y actos políticos de Venezuela.
Bolívar nació en el seno de una familia mantuana, es decir, formaba parte de la nobleza criolla -descendiente de la nobleza española pero nacida en Las Américas-. Tuvo una buena educación, a los 14 años se le envió a Europa, pasando primero por España y luego por Francia, donde tuvo la oportunidad de ver la coronación de Napoleón. Simón regresó a Venezuela en el año 1809 y en abril, momento en que estalló la revolución, se negó a adherirse a ella, no siendo hasta 1811 cuando se une militarmente a la revuelta a instancia del General Miranda que por aquel momento era el mayor líder de la guerra de independencia.
Simón Bolívar estaba al cargo de la mayor plaza fuerte que tenían en poder los independentistas en aquellos momentos: Puerto Cabello:
Cuando los prisioneros de guerra españoles, que Miranda enviaba regularmente a Puerto Cabello para mantenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por sorpresa la guardia y la dominaron, apoderándose de la ciudadela, Bolívar, aunque los españoles estaban desarmados, mientras que él disponía de una fuerte guarnición y de un gran arsenal, se embarcó precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo ocurría ni a sus propias tropas, arribó al amanecer a Guaira y se retiró a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnición se enteró de la huida de su comandante, abandonó en buen orden la plaza, a la que ocupade inmediato los españoles al mando de Monteverde. Este acontecimiento inclinó la balanza a favor de España y forzó a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso, el tratado de La Victoria, que sometió nuevamente a Venezuela al dominio español. El 30 de julio llegó Miranda a La Guaira, con la intención embarcarse en una nave inglesa. Mientras visitaba al coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Peña y Simón Bolívar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos úna noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde. El jefe español lo remitió a Cádiz, donde Miranda, encadenado, murió después de varios años de cautiverio. Ese acto, para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: “Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con la entrega de Miranda”.
Karl Marx - BOLÍVAR Y PONTE (1858). Enlace al texto original.
Traición y cobardía. De esta manera Bolívar acabo con la carrera de quien probablemente fuese el dirigente más hábil y exitoso de aquella revolución. Pero ahí no acaba su carrera como cobarde manifiesto sino que antes de que la zona pudiese darse finalmente por liberada de la opresión española Bolívar se tomo las molestas de huir de 17 campos de batalla en muchas ocasiones en superioridad frente a los españoles. De hecho a mitad del conflicto a fines de mayo de 1818 Bolívar había perdido unas doce batallas y todas las provincias situadas al norte del Orinoco. Todo un héroe, sobretodo si lo sumamos a su altruismo, puesto en prueba este cuando intentó ostentar el cargo de dictador de casi toda Suramérica.
La comparación con Gaddafi llega así a un punto interesante, ya que este hombre ha protagonizado una revolución -un golpe de estado más bien- y se ha proclamado dictador. Lo de la cobardía no lo podemos demostrar porque ahora los jefes de estado no dirigen ejércitos, prefieren bombardear manifestaciones con bombarderos que les venden los franceses.
Por tanto la afirmación de Hugo Chávez – que en sentido literal significaría algo así: “Gaddafi es tan cobarde, traidor, inútil y miserable con el pueblo libio como lo fue Simón Bolívar con nosotros”- podría no ofendernos lo más mínimo pero sabemos que no es eso lo que quería decir. En Venezuela, gracias a que la propaganda la escriben los vencedores -la historia la escriben los que tienen huevos, el resto es propaganda- la imagen de Bolívar es buena, así que la declaración del jefe de estado significa dar un espaldarazo a un opresor, algo que debería rectificarse a la mayor urgencia.
Me ha gustado muchísimo este artículo con el punto de vista de Santiago Alba Rico, que nos ha traido el amigo Picapiedra. Lo comparto plenamente.

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26 febrero 2011 a 11:12 am
La historia siempre la escriben los vencedores, en todas partes.
Nicolás
26 febrero 2011 a 6:59 pm
Hugo Chávez, que ha tenido aciertos en sus políticas económicas, cuando se lanza a estas barbaridades repugnantes —apoyar a un genocida que bombardea a su propia población— pone de manifiesto que es igual de buen (o mal) líder, de demócrata y de entusiasta de los DD.HH. que sus rivales geopolíticos, como los U.S.A. p.ej.
Al final, ¿lo que cuenta son tus intereses y tus aliados o tus principios? No veo cómo puede defender nadie, con integridad y siendo merecedor de confianza, un proyecto político de justicia para todos y emancipación del Ser Humano como adulto libre y responsable —no esclavo o pseudo esclavo de los adinerados— si, por el camino, es capaz de vender a las víctimas inocentes de sus aliados.
¿Qué aliados o socios son ésos? Lo mismo digo siempre para España —vaya por delante, que para eso es donde vivo—, que ahora protesta tímidamente en instancias internacionales, mientras que es uno de los países que más armas le vende a países como Libia, entre muchos otros. Por lo visto, no nos enteramos de que el cliente es un terrorista de Estado genocida hasta que quede muy mal ante la manipulada opinión pública el no enterarse, aunque sea tímidamente.
Cuando bombardean los genocidas israelíes a los ciudadanos palestinos para el Pte. Chávez hacen mal —para mí también—, igual que cuando los U.S.A. y demás socios de la O.T.A.N. bombardean Irak y lo someten a un régimen de terror, con terribles campos de concentración allí y en ultramar, como los siniestros Abu Graib, Guantánamo, etc.
Pero ¿cuando bombardean los genocidas libios como el Comandante Gaddafi a los ciudadanos de Libia, o cuando el Pte. teócrata Ahmadineyad en Irán ordena también usar la violencia estatal contra manifestantes pacíficos, entonces para el Pte. Chávez hacen bien? Porque para mí hacen mal, de nuevo.
Debo ser tonto, según estas lumbreras del interés que pasa por encima del propio Ser Humano.
Entonces, al margen de otras consideraciones como políticas económicas que puedan resultar más justas y prósperas para toda su población, ¿el Pte. Chávez se cree que se sitúa en un plano moral y de dignidad superior al de p.ej. sus rivales geopolíticos de los U.S.A.? Para estos últimos, si una violación de DD.HH. se comete en China o Cuba p.ej. está mal, pero si se comete en Colombia o en Arabia Saudí no es tan importante.
Está claro, pues, que necesitamos escoger a representantes políticos más dignos que los que tenemos ahora, que son capaces de ejecutar auténticas marranadas como los Chávez, Zapatero, Bono, Aznar, Mayor Oreja, Bush, Obama… Necesitamos que nuestros delegados políticos se muevan antes por principios que por intereses y por matrimonios de conveniencia tan repugnantes que permiten justificar los peores crímenes, dependiendo de quién sea el que los cometa.
Por cierto, a muchos les convendría leer tu escrito sabiendo que lo firma una persona de modernas tendencias marxistas. Se tiende a pensar, desde la miope trinchera ideológica, desde todas muchas veces, que la gente simpatizante de ciertas teorías es (casi) siempre acrítica y se comporta de forma monolítica. Mientras que sin las voces críticas, toda teoría queda coja y es imposible que sea contrastada y perfeccionada.
Saludos,
ElSrM.
27 febrero 2011 a 12:30 pm
He enviado sin estar seguro de haberle dado al cuadradito de “recibir comentarios por correo” ^^’ Le doy ahora por si acaso
ElSrM.
27 febrero 2011 a 12:35 pm
jajja yo lo hago siempre también.
Aparte fíjate en quien firma la cita que he incluido. Eso es irrebatible para un chavista (uno coherente al menos) acerca de Bolívar. O debería serlo.
Reven
27 febrero 2011 a 1:58 pm
Me fijé, me fijé
ElSrM.
27 febrero 2011 a 2:31 pm
Me llamó la atención, de hecho.
ElSrM.
27 febrero 2011 a 2:32 pm
[...] ese gran “revolucionario“. Declaraciones escuchadas hace 7 minutos en el Canal 24 Horas de [...]
Mi entrada en Benghazi será como la de Franco en Madrid en 1936 « Derecho a réplica
17 marzo 2011 a 11:44 pm